Hace ocho años, tras iniciar el proyecto de construir un edificio para regenerar las ciencias de la comunidad indígena Misak, que está ubicada en Silvia – Cauca y después de muchos cambios en la planeación, al final se abrieron las puertas del TRAIYA – una casa natal y de medicina tradicional. Junto con muchos otros colaboradores y ayudantes la fundación Escuela para la Vida que acompañó a la comunidad durante los años pasados durante la elaboración del proyecto. Felicitamos a toda la comunidad, debido a que a partir de ahora se practicará y enseñará la medicina y ciencias tradicionales. Los cometas señalaron a los superiores el lugar donde se construyó el edificio, alrededor se encuentran tres rocas que encarnan a la madre, el padre y al hijo. A los alrededores también se encuentra un jardín, dónde miembros de la comunidad cultivan 168 tradicionales plantas medicales.

“Un médico tradicional no se capacita en la universidad o el colegio sino por medio de sueños iluminados mientras se está en un estado de profunda conexión con la naturaleza y los 7 dioses. Las personas que practican la medicina ancestral no son brujas ni chamanes sino sencillamente médicos tradicionales.”
Tata Vicente Troches, gerente de la medicina tradicional de la región Guambia.

La medica tradicional Mama Ximena Hurtado explicó la relevancia del TRAIYA para el desarrollo y el mantenimiento de la comunidad de los Misak en tanto poder devolverse a los raíces de sus ciencias y enseñanzas tradicionales sin deber consagrarse al sistema medical contemporáneo; además pidió respeto y aceptación por su valorable tradición.

„La paz se firma en la capital pero se forma en los territorios.”
Michael Bock,
embajador de la República Federal de Alemania en Bogotá

Debido al maltrato en los tiempos de colonización y La Violencia muchas comunidades indígenas sufrieron de separación así como de pérdida de sus tradiciones, enseñanzas, principios y a la vez su identidad. Tras su consistente resistencia y su lucha por los derechos, territorios y la persistencia de la comunidad que duró siglos, la terminación del proyecto es como un símbolo para el nuevo nacimiento de la cultura Misak, no solamente por qué es una casa natal sino también por qué es una ideología que se vuelve realidad: El TRAIYA refleja el pensamiento de los Misak en tanto que no sea infinito al igual que las vidas de nosotros los humanos.

“La muerte es parte de la vida. Para nosotros la TRAIYA es una persona que va a morir algún día. Por eso la casa está construida de materiales degradables.”
Jonny Calderon
, arquitecto.

Según las ciencias de los Misak todos los seres vivos después de la muerte van a volver a la Madre Tierra, es por eso que hay que cuidarla. La Madre Tierra es el foco de la vida.

“Al llegar al cuarto año del proyecto y después de muchas charlas con los responsables, llegué nuevamente a Silvia con la intención de conocer el nuevo gobernador de la comunidad, resulta que me preguntó quién soy yo.”
Andres Bäppler
, fundador y director de la fundación Escuela para la Vida.

Andrés Bäppler mostró en una revista sobre los últimos 8 años cuánto esfuerzo y energía se invirtieron al proyecto y a lo largo de la realización del proyecto además se encontraron muchos retos dentro de la cooperación para el desarrollo internacional, la cual requería abundante entendimiento y comprensión mutua así como paciencia. Pero al final lo logramos y gracias al apoyo de numerosos acompañantes, la comunidad indígena Misak ya cuenta con un lugar para vivir su tradición y para seguir recuperando su cultura.

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